Batalla de Puebla, Patricio Ramos Ortega, 1862. Colección Museo de Historia Mexicana

Batalla de Puebla, Patricio Ramos Ortega, 1862. Colección Museo de Historia Mexicana
Batalla de Puebla, Patricio Ramos Ortega, 1862. Colección Museo de Historia Mexicana

jueves, 28 de marzo de 2013

CRÍTICA DE UNA FOTOGRAFÍA.

Breve ensayo 
 Querétaro, junio de 1867

Dra. Alejandra López Camacho

Durante los meses de mayo y junio de 1867 la ciudad de Querétaro permaneció sitiada debido al enfrentamiento que tuvieron los republicanos encabezados por el general Mariano Escobedo y dirigidos por el presidente Benito Juárez, y los monarquistas a cuya cabeza se hallaba Maximiliano de Habsburgo, emperador de México desde el año de 1864. Tras la ejecución del emperador, ocurrida el 19 de junio de 1867 en el Cerro de las Campanas de aquella ciudad, el fotógrafo francés, Francois Aubert[1], realizó una serie de fotografías que mostraban la situación bajo la cual había quedado la ciudad después del sitio.


Algunas de estas fotografías, como la que se examina en este trabajo, resultan interesantes para su análisis debido a los elementos que contiene y a la posición desde la cual fue captada la imagen. Interesa aclarar que la fotografía, realizada como impresión en albumen[2] en el mes de junio de 1867, se le encuentra catalogada bajo distintas denominaciones. De una parte, se titula Paredes del Convento de la Cruz en Querétaro después del sitio,[3]   por otra recibe el nombre de Escena de una ejecución [4] y por último en la revista Saber Ver, donde se comenta que la fotografía parece ser una ejecución, se titula Vista exterior del convento de la Cruz.[5] 

 Si observamos con detenimiento la imagen podremos advertir una serie de detalles que no aseveran que se trate de una ejecución. Pues, cabe señalar que dentro de la misma se encuentran algunas incongruencias si tomamos como punto de partida el segundo título.

En primera instancia veremos que la imagen tiene como punto de enfoque, no las paredes del Convento de la Cruz sino una hilera de soldados que parecieran estar cercando algo o a alguien. Y, a pesar de que la posición del fotógrafo está demasiado alejada de la escena, se verá que los soldados están mirando hacia lo que parece ser una puerta o entrada del convento. Esa circunstancia hace dudar que se trate de un fusilamiento, pues ¿porqué fusilar a alguien apuntando hacia un espacio abierto?, ¿no sería más acertado apuntar hacia un paredón? De tratarse de la escena de una ejecución ¿porqué los soldados iban a ejecutar a alguien frente a un templo?


Por otra parte, si miramos con detenimiento el fondo de la imagen hacia el lado derecho notaremos que existe un considerable número de personas que parecieran querer ver algo. De ser así, ¿no sería más adecuado considerar que ese cerco de soldados espera la salida de un condenado para llevarlo al sitio de fusilamiento? Ligado a esto se plantea lo siguiente, ¿por qué le gente permanece sólo de un lado de la escena? Si tanta curiosidad causaba el fusilamiento de una persona, ¿porqué no hay gente del lado izquierdo?



A esto se añade que de ser cierto el momento de una ejecución, ¿por qué Aubert esperaría fotografiar un fusilamiento?, ¿a quién iban a matar que interesaba tanto a Aubert? Más aun, ¿por qué el ejército oficial republicano mexicano iba a dejarse retratar por un fotógrafo favorito de la corte en el momento de una ejecución?

Emperador  Maximiliano 
Juliet Wilson-Bareau[6] asegura en la revista Saber ver que Francois Aubert realizó muchas imágenes sorprendentes inmediatamente después del fusilamiento de Maximiliano, así como también que algunas de estas imágenes fueron distribuidas por el fotógrafo como carte de visite. En esa revista, Wilson-Bareau afirma que el periodista Albert Wolff publicó en el periódico francés Le Figaro un artículo en el cual se decía que desde México había llegado una carta, que había logrado evadir la censura mexicana, en ésta se daban detalles de la ejecución de Maximiliano e iba acompañada de cuatro fotografías. Una de esas imágenes, según decía Wolff, se refería a la iglesia donde había sido llevado el cuerpo de Maximiliano. Si tomamos en cuenta este último punto, podría señalarse que la fotografía en cuestión bien responde al momento en que el cadáver de Maximiliano fue llevado al templo.

Cadáver de Maximiliano
Otros reveladores detalles se unen al análisis de la fotografía, de acuerdo al reportaje especial publicado por el periódico francés Le Figaro, donde se describía la forma en que se realizaban las ejecuciones en México[7], “éstas tenían lugar a una distancia muy corta: la víctima se sentaba en un banquillo a sólo cuatro pasos de donde se encontraban los soldados, mientras que la muchedumbre que se congregaba para presenciar el drama se subía al muro contra el cual se llevaba a cabo la ejecución”. Si proyectamos estas palabras a la fotografía en cuestión se verá que no hay personas arriba del muro donde supuestamente se va a ejecutar a alguien como tampoco a espaldas de los soldados, sino a un lado.

Surgen así muchas interrogantes en torno a esta imagen, sin embargo puede considerarse que esta toma responde al momento en que alguien iba a salir o a entrar por esa puerta y requería del cerco de un grupo de soldados, trátese de un condenado a muerte, como bien puede o no ser el caso del emperador Maximiliano y sus dos generales o quizá de su cadáver. En relación con los diferentes títulos de la fotografía podría afirmarse que la imagen carece de un título que nos acerque más al momento que fue captado por la cámara de Francois Aubert.





[1] Francois Aubert (1829-1906), fue un fotógrafo francés que llegó a Centroamérica en el año de 1851 y después a México en 1864. Estudió con el fotógrafo francés Jules Amiel y más adelante terminó ocupándose del negocio de éste. Se dice que Aubert abrió su propio estudio de fotografía en la ciudad de México en la calle 2ª de Corso San Francisco aunque también está el dato de que su taller estaba ubicado en la calle de San Francisco número 7. Aubert pasaría a convertirse en el fotógrafo favorito de Maximiliano e hizo retratos de los emperadores y del Castillo de Chapultepec y a la muerte del emperador fue uno de los que tomaron fotografías relativas a la ejecución y a la ciudad de Querétaro días después del fusilamiento. Abandonó México en 1867 y se estableció como fotógrafo en Algeria, ver: Acevedo, Esther, “Así circulaban sus imágenes”, Testimonios artísticos de un episodio fugaz, México, Museo Nacional de Arte/INBA, 1995, pp. 174-175 y www.getty.edu/research/tools/digital/mexico/flash_spanish
[2] Las impresiones en albúmina fueron descubiertas por Louis-Desiré Blanquart-Evrard en 1850. El soporte de este tipo de imágenes está hecho de papel delgado de algodón, con una cara cubierta con albúmina fermentada y sensibilizada con sales de plata. Generalmente, las piezas fotográficas se adherían a un soporte secundario rígido para darles una mayor estabilidad dimensional, ver Valdez Marín, Juan Carlos, Manual de conservación, México, CONACULTA/INAH, 1997, pp. 38-40.
[3] Aguilar Ochoa, Arturo, La fotografía durante el Imperio de Maximiliano, México, UNAM/Instituto de Investigaciones Estéticas, 2001,que  p. 45.[4] Querétaro, fotos antiguas y modernas. Ver: http://www.aquiqueretaro.com/introgaleria.htm
[5] Wilson-Bareau, Juliet, “Manet y la ejecución de Maximiliano”, ver: Saber ver. Lo contemporáneo del arte, Segunda parte, Núm. 14, México, enero-febrero 1994, p. 44.
[6] Ibidem, pp. 24-30.
[7] “Les exécutions au Mexique” (“Las ejecuciones en México”) en Le Figaro, 7 de julio de 1867, p. 2, ver: M. Davies, “Recent Manet Literature” (“Literatura reciente sobre Manet”), Burlington Magazine, XCVIII, 1956, p. 171, citado en: Juliet Wilson-Bareau, Ibidem, pp. 23-24.