Batalla de Puebla, Patricio Ramos Ortega, 1862. Colección Museo de Historia Mexicana

Batalla de Puebla, Patricio Ramos Ortega, 1862. Colección Museo de Historia Mexicana
Batalla de Puebla, Patricio Ramos Ortega, 1862. Colección Museo de Historia Mexicana

jueves, 16 de septiembre de 2010

Visita de los indios kikapoos a Maximiliano

Alejandra López Camacho


Todos están de pie, menos un niño que se arrastra por el suelo. Carlota los ve extrañada, como intentando descubrir tras la pintura que les cubre el rostro sus verdaderos gestos. Cuan maravillados y atentos parecen estar los emperadores frente a esos indios que se denominan “kickapoos”. Ellos vienen del norte del país de México, para ser exactos, del vecino departamento de Coahuila. Maximiliano les ha recibido, les escucha y observa extrañado. Aquellos hombres visten camisas largas, pantalones anchos de cuyos lados cuelgan pequeñas tiras de piel que los indios llaman “mitazas”. Portan también unos curiosos calzados de piel de venado bordados con chaquira de colores, los denominan “tehuas”.



Durante la estadía de Maximiliano en México, la pintura al óleo representó ante todo la defensa de un sistema de gobierno imperial. Se trataba de darle validez, frente a ojos europeos, a la institución que le mantenía en el poder. De ahí el valor de la pintura que pretendía combatir la información y calumnias que perjudicaran al Imperio de México, más aun si Maximiliano pretendía el apoyo económico y político de occidente. Así que la pintura realizada en 1865 por el pintor Jean Adolphe Beaucé, (1) denominada, “Visita de la embajada de los indios kickapoos al emperador Maximiliano” tuviera por objetivo mitificar la imagen de Maximiliano. Era necesario presentarle al mundo como el padre benévolo de la raza indígena que lograba por fin la conciliación de las razas y la legitimación y aceptación de los emperadores como máximas autoridades de México, hecho que marcaba un distanciamiento con el entonces presidente de la República, Benito Juárez.

En esa representación pictórica donde aparecen además los retratos de Napoleón III, su esposa María Eugenia y Carlos V, se presentaría también la comitiva imperial encabezada por los emperadores y desde luego los indios kickapoos majestuosamente ataviados con collares que parecen ser de plata y oro. Los indios aparecen perfectamente vestidos sin indicios de pobreza, sin embargo, una de las situaciones que atravesaba estos indios era precisamente las precarias condiciones de vida que tenían en 1864. No obstante, la visión que se necesitaba dar hacia el exterior era la de un país totalmente distinto un proyecto que encerraba la atracción de la inversión extranjera.

Un elemento que destaca en la pintura es la ausencia de armas, lo que también suponía la paz y estabilidad del Imperio Mexicano. (2) Así, la imagen de los emperadores vinculada a la de los indios en posición de paz enunciaba una aceptación de los indios como tales, con sus costumbres, tradiciones y formas de vida (esto no implica que no se deseara su educación), es el jefe indio el que habla y levanta la mano, mientras que Maximiliano y Carlota escuchan atentos. A juicio de Luis González y González, Maximiliano en algún momento llegó a pensar en la posibilidad de devolverles las riendas del gobierno a los indios, al grado de querer hacer de un niño indígena un príncipe heredero del trono. (3)

Aunque de esa visita se realizaron algunas otras pinturas y litografías, hemos de tomar como punto de comparación dos fotografías realizadas alrededor de 1865, donde se muestran otras escenas de estos indios. En la primera fotografía (1865) denominada “Dos mujeres y un niño”, de François Aubert, podemos apreciar la sencillez con que visten las dos mujeres y el niño. Esther Acevedo menciona que la presencia de los indios en la ciudad de México debió impactar los ánimos de algunos, siendo Aubert uno de los que les capturaron en diferentes poses, pero sin los atavíos con los que resaltan en la pintura de Beaucé.

De manera simultanea, en la segunda fotografía perteneciente al fondo Cruces y Campa, puede apreciarse a unos indios ataviados con sencillez y sin la elegancia de grandes plumas de colores en sus penachos. No hay rostros pintados, tampoco aparecen joyas y en su lugar afloran collares de cuentas, no existe por tanto aquel elemento exótico que rodea a la pintura de Beaucé. Surge la pregunta, ¿el pintor Beaucé introdujo una imagen pictórica desvirtuada de los verdaderos indios kickapoos o realmente se presentaron así ante Maximiliano?



Durante el Segundo Imperio Mexicano, la fotografía fue un recurso publicitario utilizada por los emperadores para favorecer su gobierno. A juicio de Arturo Aguilar Ochoa, este imperio resultó ser “...un periodo clave, en el que la cámara presagia sin vacilación el importante papel que desempeñaría más tarde en la comunicación visual”, (4) a lo cual se agregaría la importancia de su papel dentro de la política nacional e internacional. Fue la cámara el instrumento de los fotógrafos que pretendieron dejar grabadas en imágenes la realidad que les rodeaba.

Si a esto agregamos los comentarios que la prensa realizó sobre la visita de esos indios, nos encontraremos con que existe una opinión más cercana al mensaje que contienen las fotografías. En un comentario publicado por el periódico La Gaceta de Monterrey y a su vez por el periódico La Idea Liberal de Puebla el 17 de diciembre de 1864, se decía que a su paso por Monterrey, los indios kickapoos habían visitado al prefecto político de ese departamento D. J. M. Aguilar con la finalidad “...de que se les permitiera permanecer en posesión de cuatro sitios de tierra que parece le fueron concedidos por el presidente Arista”. (5)

Lo anterior demuestra que aquellos indios tenían grandes carestías. Uno de los principales problemas a que se enfrentaron fue al requerimiento de tierras para vivir y establecerse, pues las constantes guerras y legislaciones habían desprovisto a estos hombres de sus tierras. Y en esto aparece la preocupación de Maximiliano por los indígenas, ya que representaban la mayor parte de la población. De ahí que era necesario educarlo para poder integrarlo a esa nueva sociedad capitalista que se deseaba establecer en México. De ahí también su preocupación porque las imágenes oficiales donde aparecieran los emperadores mantuvieran un mensaje que rectificara las ideas erróneas sobre México y su situación política.

Para Maximiliano fue importante en todo momento la opinión pública favorable a la monarquía al grado de atraer la atención e inversión de otros países. No obstante, dice Antonio Martínez Báez, Maximiliano “...emitía leyes y decretos en momentos en los que era más necesario la pacificación del Imperio y la consolidación del gobierno, que causar algún efecto en Europa”. (6) En fin que la imagen pictórica y fotográfica de los indios kickapoos, así como los comentarios periodísticos representan un ejemplo de las variadas opiniones que se pueden difundir sobre un acontecimiento.

CITAS

1. El pintor francés Jean Adolphe Beaucé realizó para Maximiliano las siguientes pinturas: El retrato ecuestre de Maximiliano, El retrato de Maximiliano, La defensa de Morelia por el general Márquez, La defensa de San Luis por el general Mejía, Recepción de salvajes por sus majestades, Un campamento de suabos y Cazadores de África, en VALDIOSERA, Ramón, Maximiliano vs. Carlota. Historia del affaire amoroso del Imperio Mexicano 1865-1927, México, Editorial Universo México, 1980, p. 125.

2. ACEVEDO, Esther, “El legado artístico de un imperio efímero. Maximiliano en México, 1864-1867”, en Testimonios artísticos de un episodio fugaz (1864-1867), México, Museo Nacional de Arte-Instituto Nacional de Bellas Artes-Patronato del Museo Nacional de Arte, 1995, p. 71.

3. GONZÁLEZ y González, Luis, “El indigenismo de Maximiliano”, en ARNAIZ y Fregoso, Arturo y BATAILLON, Claude, La intervención francesa y el Imperio de Maximiliano. Cien años después 1862-1962, México, Asociación Mexicana de Historiadores. Instituto Francés de América Latina, 1965, p. 113.

4. AGUILAR Ochoa, Arturo, La fotografía durante el imperio de Maximiliano, México, Universidad Nacional Autónoma de México- Instituto de Investigaciones Estéticas, 1996, p. 16.

5. La Idea Liberal, Sección Noticias Nacionales, Núm. 13, Puebla, Sábado 17 de diciembre de 1864, p. 4.

6. MARTÍNEZ, Baéz, Arturo, “La política de Maximiliano a través de sus leyes y decretos”, en Arturo Arnaíz y Fregoso, op. cit, p.114.

BIBLIOGRAFÍA

Acevedo, Esther, “El legado artístico de un imperio efímero. Maximiliano en México, 1864-1867”, en Testimonios artísticos de un episodio fugaz (1864-1867), México, Museo Nacional de Arte-Instituto Nacional de Bellas Artes-Patronato del Museo Nacional de Arte, 1995.

Aguilar Ochoa, Arturo, La fotografía durante el imperio de Maximiliano, México, Universidad Nacional Autónoma de México- Instituto de Investigaciones Estéticas, 1996.

González y González, Luis, “El indigenismo de Maximiliano”, en Arnaiz y Fregoso, Arturo y Bataillon, Claude, La intervención francesa y el Imperio de Maximiliano. Cien años después 1862-1962, México, Asociación Mexicana de Historiadores. Instituto Francés de América Latina, 1965.

Martínez, Baéz, Arturo, “La política de Maximiliano a través de sus leyes y decretos”, en Arturo Arnaíz y Fregoso, en Arnaiz y Fregoso, Arturo y Bataillon, Claude, La intervención francesa y el Imperio de Maximiliano. Cien años después 1862-1962, México, Asociación Mexicana de Historiadores. Instituto Francés de América Latina, 1965.

Massé, Zendejas, Patricia, “Tarjetas de visita de Cruces y Campa”, en México en el Tiempo. Revista de Historia y Conservación, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia- CONACULTA-Universidad Nacional Autónoma de México, Núm. 31, 1999, p. 37.

Valdiosera, Ramón, Maximiliano vs. Carlota. Historia del affaire amoroso del Imperio Mexicano 1865-1927, México, Editorial Universo México, 1980.

HEMEROGRAFÍA

La Idea Liberal, Sección Noticias Nacionales, Núm. 13, Puebla Sábado 17 de diciembre de 1864.